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CENA-HOMENAJE A LOS PROFESORES D. EMETERIO CALERO Y D. ANTONIO CRESPO

 

d. antonio crespo descubre el grabado de jos guerrerod. emeterio calero muestra su  puerta del vino_el futbol  opio del pueblo_Cena-homenaje a los profesores D. Emeterio Calero y D. Antonio Crespo, con motivo de su jubilación.

Este curso académico 2012-13 lo hemos finalizado homenajeando la trayectoria de dos compañeros que se han jubilado tras más de 30 años de servicio. S trata de los profesores de Física y Química D. Emeterio Calero, y de Educación Plástica, D. Antonio Crespo.

La cena tuvo lugar el día 27 de junio en los jardines del Hotel El Hidalgo y a ella asistieron además de los compañeros de claustro y demás personal del centro, antiguos profesores, amigos y familiares .

 

A los postres se abrió un turno de intervenciones , iniciadas con la del Director del centro D. Antonio Antonaya quien agradeció la labor desarrolla en el centro por ambos profesores y les hizo entrega de sendas placas y esculturas, deseándoles disfruten de su jubilación.

Tras las cariñosas y emotivas intervenciones en las que profesores, amigos y familiares glosaron la figura de los homenajeados, contaron anécdotas, recordaron diferentes vivencias y episodios, les fueron entregados los regalos de todos los presentes como muestra de felicitación. 

Finalmente tomaron la palabra los homenajeados: D. Emeterio Calero agradeció a todas las personas su asistencia a la cena confesando estar emocionado. Cerró el turno de palabra D. Antonio Crespo, quien para rematar su intervención leyó un bello poema (Ars Poética) de Borges que dedicó a los allí reunidos y que aquí reproducimos para que podáis disfrutar todos de él.

 

ARS POÉTICA

 

Mirar el río hecho de tiempo y agua

y recordar que el tiempo es otro río,

saber que nos perdemos como el río

y que los rostros pasan como el agua.

 

Sentir que la vigilia es otro sueño

que sueña no soñar y que la muerte

que teme nuestra carne es esa muerte

de cada noche, que se llama sueño.

 

Ver en el día o en el año un símbolo

de los días del hombre y de sus años,

convertir el ultraje de los años

en una música, un rumor y un símbolo,

 

ver en la muerte el sueño, en el ocaso

un triste oro, tal es la poesía

que es inmortal y pobre. La poesía

vuelve como la aurora y el ocaso.

 

A veces en las tardes una cara

nos mira desde el fondo de un espejo;

el arte debe ser como ese espejo

que nos revela nuestra propia cara.

 

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

lloró de amor al pisar su Itaca

verde y humilde. El arte es esa Itaca

de verde eternidad, no de prodigios.

 

También es como el río interminable

que pasa y queda y es cristal de un mismo

Heráclito inconstante, que es el mismo

y es otro, como el río interminable.

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