¡Estudia! No para saber una cosa más, sino para saberla mejor.
Séneca
El único fracaso verdadero en la vida es no aprender de ella.
Anthony J. D’Angelo
Vive como si fueses a morir mañana. Aprende como si fueses a vivir para siempre.
Mahatma Gandhi
La educación es un descubrimiento progresivo de nuestra propia ignorancia.
Will Durant

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.

Albert Einstein

EL 8 DE MARZO Y EL BALBUENA

También el Bernardo de Balbuena se sumó a las reivindicaciones del 8 de marzo. 

Con el departamento de inglés a la cabeza, las mujeres anónimas que han marcado a nuestros estudiantes se abrieron paso en la reflexión de los más jóvenes, de todos los que se están formando y ampliando horizontes en estas aulas. Ellos y ellas. Bravo por todos, alumnado y sus docentes. Pupils and teachers.

Y siguieron esa estela distintos docentes de otros departamentos, que pusieron a reflexionar a la clase entera mientras buscaban información y preparaban murales y presentaciones sobre mujeres que  que casi nunca han aparecido en los libros de texto.

 

Esas literatas/escritoras que han tenido que ocultar su identidad bajo un pseudónimo masculino, o quedan eclipsadas por el padre o el esposo con el que compartieron sus desvelos y su buen hacer. Aparecieron así Francisca de Nebrija o Cecilia Böhl de Faber o María Moliner o Concha Espina o Emilia Pardo Bazán… por no cansarles mucho con la lista.

El día dio para reflexión, argumentos y debate en varios otros grupos/cursos, que no eran otras que las reivindicaciones ¿de la fecha? o de toda la vida: el porqué del día de la mujer, la brecha salarial, reparto de cargos de importancia en la sociedad y de tareas domésticas, violencia machista, derechos de ellos y de ellas, y todos aquellos conceptos que se nos han instalado en lo hondo del entendimiento (a ellos y a algunas ellas también) tras muchos siglos de educación patriarcal.

 

Otros buscaron información sobre los científicos que han pasado a la historia y que casi nunca han sido científicas, aunque haberlas, haylas, ya lo creo.

El que más y el que menos (adopto el genérico por economía lingüística) puso el foco sobre aquello que se movía entre lo oscuro y lo sombrío, en clave de reivindicación.

Pues eso: tal vez habría que revisar algunos conceptos, que han “olvidado” o “dado carpetazo” al cincuenta por ciento de las PERSONAS que construimos juntos este planeta, hecho por fortuna de hombres y de mujeres, considerados más por su valía que por su género y unos junto a otros. Es buen momento. Tal vez el futuro se escriba también con M de mujer, o con P de persona. Iremos viendo, ¿no?

Mari Cruz García-Madrid, Dep. de Lengua y Literatura

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